
No lo niego, entré en pánico. Comencé a llorar como una estúpida y Nick me tomó en sus brazos.
-Calma, ya va a volver la luz. Shhhh.
Sus manos iban desde mi cabello a mi espalda y me sentí la más tonta de todas las tontas.
Habían pasado cinco minutos desde que estábamos ahí arriba y Nick seguía tranquilizándome. Apenas podía ver su rostro en la oscuridad, ninguno hablaba, solo se escuchaba el sonido de nuestra respiración, En ese instante vi como Nick se acercaba peligrosamente hacia mi. Era el peor, y el mejor momento de mi vida.
Pero en ese mismo instante, la luz volvió en todo el muelle.
Nos separamos a una distancia más prudente y menos comprometedora, aunque su mano siguió sosteniendo la mía.
Nick me ayudó de nuevo al bajar de la rueda y cuando subí mi mirada y lo vi, pude notar que algo había cambiado en mi.
Los chicos nos esperaban abajo; Monique corrió a abrazarme. Nick hablaba con el chico que operaba la rueda, y por metiche quise escuchar que Nick le decía.
- Que tal salió todo? -Preguntó el chico que operaba la estúpida rueda que me hizo llorar.
-Digamos que bien
-Que no hubo … acción?
-No, ella no es..
No escuché mas, con eso me bastaba.
-Todo esto fue idea tuya?
- Miley, espera. Yo no..
-Me hiciste subir a esa cosa para luego hacer que se detuviera y se fuera la maldita luz para así poder hacer quien sabe qué?!.
Nick fijó su mirada en mi, y luego se rió descaradamente en mi cara.
-Qué es lo que te causa tanta risa?! -Grité.
-Que te ves adorable gritando de esa manera.
-Oh por dios! Cállate Nick.
-No lo hice a propósito, bueno, no todo.
-La parte de detenerse y que se cortara la luz solamente?
-No, solo quise que se detuviera para que vieras todo esto, pero la luz, juro que no fue mi intención, me he dado cuenta de que tu suerte no es muy buena.
-Mi suerte era buena hasta que te cruzaste en mi camino!
Nick se rió de nuevo.
-Y ahora qué?!
-Volviste a gritar.
-Suficiente, me voy.
-No, no lo harás.
-Quién me lo va a impedir?
-Yo.
-Y quién eres tú para impedirlo?
-Nick Jonas, un placer conocerte.
Y justo cuando terminó esa frase, terminó la distancia que nos separaba. Tomó mi rostro y me besó, todo esto en un segundo.
Al principio no sabía ni que pensar. Pero cuando me di cuenta de lo que sucedía, seguí su juego, recordé las ansias de besarlo que me habían atacado hace rato en la rueda, nuestros labios se movían con una sincronización increíble, como si estuviesen hechos para estar juntos. Entonces recordé porque estaba molesta y con un empujón me alejé de él.
-No.. Vuelvas.. A hacer.. esooo!
Esta vez las carcajadas de Nick llenaban todo a mi alrededor, no lo soportaba, estaba furiosa y su risa atacaba peligrosamente mi estado de animo. Era demasiado contagiosa, y antes de que pudiera reírme, me di vuelta y me fui comprar una bebida que me aclarara la mente.
Esa noche dormí con una sonrisa tonta al recordar el beso de Nick.
Es increíble como una persona se roba tus pensamientos en tan poco tiempo.
El era esa clase de personas.
Otro día comenzó, el sol no entró esta vez por la ventana, pero se anunciaba el comienzo de un nuevo día.
Me levanté de la cama, y fui al balcón, el sol apenas estaba arriba y comenzaba a iluminar la playa.
Me vestí, tomé mi bicicleta y salí de la casa.
Había unas cuantas personas en el muelle, pero prácticamente estaba solo. Aun era temprano, seguramente todavía no eran ni las 6am.
Me bajé de la bici, me quité mis sandalias y caminé descalza sobre la arena aun fría por la noche.
Seguí caminando con mi bici hasta dejarla segura en uno de los asientos de la Avenida.
Caminé, sintiendo el viento, el sol, y contemplando el inmenso azul que estaba sobre mi.
Estaba sentada en la orilla, las olas alcanzaban solo los dedos de mis pies cuando chocaban contra la arena mojada.
Estaba ensimismada cuando vi un bote acercarse.
El chico remaba de espaldas, y cuando se bajó para subir el bote a la playa, vi que era Nick.
Mi corazón dio un salto estúpido y sentí frío en el estomago. Me aclaré la garganta, y miré a otro lado, la idea era que Nick no viera que lo acosaba con la mirada,
pero fue prácticamente imposible cuando intenté verlo disimuladamente y el se reía alegremente.
Me quedé congelada al ver su risa, juro que en ese momento sentí que todo iba a menor velocidad.
-Por que intentas esconder que me veías?
- Nick, yo no...
-Es broma Miles.
-Lo... Lo sé –Reí nerviosa
-Y de nuevo mientes.
-Quien lo dice?
-Yo.
-Por que lo dices?
-Hay formas de reconocer cuando una persona miente. –No dije nada, Nickse sentó justo a mi lado en la arena- Y tu cuerpo no miente.
Seguía sin hablar, Simplemente no podía hacerlo, estaba congelada.
-No te niego que sabes disimular muy bien. Pero como ya dije, tu cuerpo te delata.
-Mi cuerpo?
-Tus mejillas. – Nick me miró a los ojos, sonrió de nuevo y volteó al mar- Siempre te sonrojas.
-Te recuerdo que te conozco desde hace poco.
-Me bastan las dos situaciones en las que he estado contigo para conocerte. – Nick volteó de nuevo hacia mi, sus ojos buscaban cualquier movimiento que intentara hacer- En la feria te vi enojada, vi como tus ojos reflejaban eso, y como tus mejillas cambiaban de color, y bueno, también te vi cuando estaba a punto de besarte, de nuevo vi tus ojos, y tus mejillas. Y por supuesto vi de nuevo cuando me empujaste y volvió la rabia. – Nick rió de nuevo mientras yo puse los ojos en blanco, subí las piernas y apoye mi cara en mis rodillas-
-Y como intentas evitar que hable de eso. –Su comentario me dio risa, sonreí y negué con la cabeza-
-De nuevo recosté mi cabeza en una rodilla pero esta vez viendo a Nick
-Te tengo una propuesta.
-Cual?
-Hagamos esto todos los días.
-Crees que no tengo otra cosa que hacer?
-Vamos Miley, si tuvieses algo mejor que hacer no estarías aquí.
-Me atrapaste, -Reí- pero que te hace pensar que quiero estar aquí contigo todos los días?
-De nuevo, tu mirada.
Estuvimos en silencio, escuchando el sonido de las olas al chocar con la orilla hasta que pregunté:
-Como lo haces?
-Hacer qué?
-Encantar a las personas.
-Te encante a ti?
-No se supone que sabes lo que pienso?
-Se que sientes. – Nick se puso serio, seguí viéndolo, no quería perderme ni un segundo de su teoría- Sé que te gusto, eso lo notaría hasta un ciego, lo sé por la forma en que me miras, por como te pones nerviosa cuando estoy cerca de ti. Y en este mismo instante te dejé sin palabras de nuevo.
-Te odio.
Nick soltó otra de sus risas despreocupadas y se levantó.
-A donde vas? – Pregunté dudosa.
-A desayunar, y tu vendrás conmigo.
-Pero...
-Shhh, vendrás conmigo.
Volteé a ver el bote de Nick junto a varios botes de pesca y luego mi bici fija con una cadena en el asiento que la había dejado.
Nick me ofreció su mano, esta vez la acepté sin dudarlo, me estaba acostumbrando a esto, su mano sobre la mía, sus dedos entrelazados con los míos, sus ojos mirándome, su risa encantándome.
El, enamorándome más en cada segundo.
Pasamos el resto del día en la playa, mi mal humor se esfumó en cuanto conocimos a Kevin, el prometido de Bella, el chico era una de las personas más carismáticas y amables que pude haber conocido en mi vida. Su hermano Joe, también estuvo con nosotras. Nos contó que su deseo era ser músico, pero no sabía si creerle porque todo lo que decía lo hacía con una carcajada en la garganta. Era tan divertido ese chico.
El día siguió sin incidentes que empeoraran mi humor recientemente mejorado.
Después de cenar, Monique y yo nos quedamos en el columpio que estaba en el patio trasero a hablar antes de dormir.
-Hermana – Dijo algo temerosa.
-Si?
-Si te digo algo, Me crees?
-Hmm. Por que no?
-Me Gusta Joe.
-Que Joe?
-Joe.
-Que Joe?
-Joe, El hermano de Kevin.
-Monique! Apenas lo conociste.
-Lo sé, pero es que algo tiene su sonrisa… no sé, me gusta.
-Y que haras al respecto?
-Nada. Dejare que las cosas se den por su propio rumbo.
-Ahmm. Suerte con eso pequeña.
Después de hablar un rato más sobre Joe nos fuimos a la cama.
De nuevo me desperté con una luz cegadora en la cara y me di vuelta mientras maldecía igual que la mañana anterior.
Mi verano se estaba tornando rutinario y tenía que encontrar algo que hacer.
En la mañana ayudamos a la abuela con el jardín y luego con el almuerzo, Kevin pasó en la tarde para invitarnos a la feria esta noche y las tres aceptamos, Monique y Bella por motivos románticos, yo, por pura amabilidad y agradecimiento.
La noche estaba perfecta, mucho más hermosa que las anteriores. Las estrellas brillaban en lo alto del cielo y la luna casi llena se imponía ante nosotros.
El muelle estaba lleno de gente. Familias enteras disfrutando de la feria, parejas compartiendo un momento intimo entre la multitud, y amigos derrochando su dinero por diversión.
El ambiente estaba inundado de alegría, las risas y los gritos aturdían, pero como dije, todo era perfecto.
En la entrada del muelle pude ver a Joe y a Kevin acompañados por otro chico, no logre reconocerlo ya que estaba de espaldas pero un segundo después, quise irme corriendo de ese lugar.
-Hola chicas -Dijo Kevin. Nos saludo a cada una, dejando a Bella para el final, y apretándola en un fuerte abrazo y un caluroso beso.
Joe fue un tanto más tímido, algo raro en él, pero aun así, su mirada era tan intensa que hasta Monique se dio cuenta de su interés hacia ella.
Kevin Interrumpió su escena romántica con Bella para hablar.
-Chicas, el es nuestro hermano, Nick.
El chico que había notado antes pero que por un momento se había vuelto invisible, se acerco un poco más hacia nosotras.
Las luces de los Juegos mecánicos iluminaban su rostro, su cabello, su cuello, su espalda, sus piernas.
Dejé de observarlo de esa manera tan inapropiada y me concentré en sus rasgos, perfectamente delineados, Sus ojos cafés brillando en la luz y mirándome fijamente, su nariz perfilada, sus labios carnosos enmarcaron una sonrisa, una sonrisa peligrosa que me dejó sin aliento. Pero el cabello rizado fue lo que me recordó donde lo había visto antes.
-Tienes que estar bromeando!
-Creo que ya me recordó - Dijo Nick, y al escuchar su voz sentí algo extraño en el estomago.
Nick se rió despreocupadamente, su risa era tan masculina, pero a la vez tan verdadera, tan natural, tan contagiosa.
Me miró de nuevo, su mirada era tan penetrante que a pesar de estar de espaldas podía sentirla, me voltee en su dirección como si el me estuviese hablando telepáticamente, al enfrentar su mirada, me sonrió de nuevo, no soportaba su sonrisa, esa sonrisa podría convencer a alguien de saltar de un precipicio.
-Te vas a perder la diversión por un simple accidente? -Dijo el un tanto altanero.
Para cuando voltee los chicos habían tomado su camino.
Monique y Joe estaban quien sabe donde, mientras Bella y Kevin iban por comida rápida.
Fantástico, que se supone que iba a hacer yo con Nick?
Esperé unos segundos mientras escuchaba las risas de la gente hasta que me harté y caminé en dirección contraria a Nick.
-Por que te vas?
-No estoy divirtiéndome.
-Ni siquiera lo estas intentando.
-No tengo con quien divertirme.
-Repito, no lo estas intentando.
-Me voy a casa.
-Te perderás.
-No lo hare.
-Sabes llegar?
-En teoría.
-Es tarde, no vayas sola. -Esta vez su voz no era provocándome, pude ver que se preocupaba de verdad.
-Entonces voy a los juegos -Dando vuelta y dirigiéndome de nuevo a la feria. Nick caminaba detrás de mí, y en vez de molestarme, sonreí tontamente, pero por supuesto tenía que seguir con este juego.
-Es tu trabajo seguirme?
-No, como ciudadano de Charleston, Carolina del Norte tengo el deber de enseñar las cosas buenas de mi estado.
-Ahhhh.
-Ven, quiero mostrarte algo.
Nick caminó confiado entre la multitud, con cuidado de no perderme de vista mientras pasábamos entre la gente.
Se detuvo al frente de la gigantesca rueda de la fortuna y entrego dos tickets.
-Vienes?
Yo estaba petrificada, mi miedo a las alturas no me dejaba ni siquiera pensar.
-Oh, adelante, yo.. Yo estoy bien.
- Oh no, vamos Miley, sin ti no voy a subir.
-Pero...
-Por favor?
Me sonrió de nuevo, y me ofreció su mano (Por segunda vez, aunque las circunstancias fueran muy diferentes).
Nick abrió la pequeña puerta del asiento, me ayudó a pasar, y aún sosteniendo mi mano entró él.
La rueda aun no se movía, Nick quitó su mano y se apresuró a bajar de la rueda.
- Nick! -No pude decir nada más, el pánico me atacó.
-Espérame, no tardo.
Estaba tan asustada por una estúpida rueda de la fortuna que estaba a punto de llorar, traté de pensar en otra cosa. Seguí a Nick con la mirada hasta que lo conseguí … en el lugar donde estaba el chico que operaba esta cosa.
Después de decirle algunas palabras al chico, Nick corrió hacia donde yo seguía aterrada y se sentó a mi lado.
La rueda dio una sacudida y comenzó a subir, cerré los ojos y tomé un largo respiro, Nick soltó otra risotada, lo miré con odio y me sonrió tiernamente.
-Relájate, Miles.
-No puedo. -Una mano estaba aferrada a una de las barandillas mientras que la otra se apretaba a mi rodilla. – Y no me digas Miles.
Nick puso su mano en mi rodilla, quitó mi mano que debía estar a punto de congelarse.
Sus manos, fuertes pero delicadas refugiaron la mía dándome confianza, y cuando sus dedos se entrelazaron con los míos, deje de estar nerviosa por las razones de antes, ahora, era por el.
Cuando seguíamos subiendo Nick me dijo:
-Cierra los ojos.
- Nick.
-Confía en mí, estoy acá, cierra los ojos.
Aun sigo sin entender como mi cuerpo seguía sus órdenes tan descaradamente.
Cerré los ojos y me concentré en la calidez que le daba su mano a la mía, en la sensación del viento en mi cabello, en mi rostro y en el resto de mi piel, en como todos los sonidos se escuchaban mas y mas lejos. La perfecta voz de Nick me trajo a la tierra de nuevo.
-Puedes abrirlos.
Ni siquiera supe en que momento nos detuvimos, al principio estuve a punto de sufrir un ataque nervioso pero Nick apretó más mi mano y me susurro al oído.
-Relájate.
En ese momento me concentre en todo lo demás, Estábamos a decenas de metros del suelo y todo te dejaba sin respiración, el mar estaba del azul mas oscuro, el cielo lleno de principio a fin por estrellas diminutas, la luna brillando en todo su esplendor.
A lo lejos, las luces de las casas se veían diminutas. Todo dándole un toque mas especial a este momento, voltee mi mirada para agradecerle a Nick haberme traido aquí y quede aun mas shockeada.
Estaba tan cerca que me tomo por sorpresa, pude detallar claramente los lunares que decoraban hermosamente su rostro.
Su mirada estaba perdida en la mía, y de pronto la urgencia de acortar la distancia que nos separaban me tomaron desprevenida.
De pronto, las luces de toda la feria se apagaron y las personas que estaban en la rueda ahogaron un grito.