martes, 11 de septiembre de 2012

Niley Capítulo 4 - Diario De Una Pasión.



No lo niego, entré en pánico. Comencé a llorar como una estúpida y Nick me tomó en sus brazos.

-Calma, ya va a volver la luz. Shhhh.

Sus manos iban desde mi cabello a mi espalda y me sentí la más tonta de todas las tontas.

Habían pasado cinco minutos desde que estábamos ahí arriba y Nick seguía tranquilizándome. Apenas podía ver su rostro en la oscuridad, ninguno hablaba, solo se escuchaba el sonido de nuestra respiración, En ese instante vi como Nick se acercaba peligrosamente hacia mi. Era el peor, y el mejor momento de mi vida.

Pero en ese mismo instante, la luz volvió en todo el muelle. 
Nos separamos a una distancia más prudente y menos comprometedora, aunque su mano siguió sosteniendo la mía.

Nick me ayudó de nuevo al bajar de la rueda y cuando subí mi mirada y lo vi, pude notar que algo había cambiado en mi.

Los chicos nos esperaban abajo; Monique corrió a abrazarme. Nick hablaba con el chico que operaba la rueda, y por metiche quise escuchar que Nick le decía.

- Que tal salió todo? -Preguntó el chico que operaba la estúpida rueda que me hizo llorar.
-Digamos que bien
-Que no hubo … acción?
-No, ella no es..

No escuché mas, con eso me bastaba.

-Todo esto fue idea tuya?
- Miley, espera. Yo no..
-Me hiciste subir a esa cosa para luego hacer que se detuviera y se fuera la maldita luz para así poder hacer quien sabe qué?!. 

Nick fijó su mirada en mi, y luego se rió descaradamente en mi cara.

-Qué es lo que te causa tanta risa?! -Grité.
-Que te ves adorable gritando de esa manera.
-Oh por dios! Cállate Nick.
-No lo hice a propósito, bueno, no todo.
-La parte de detenerse y que se cortara la luz solamente?
-No, solo quise que se detuviera para que vieras todo esto, pero la luz, juro que no fue mi intención, me he dado cuenta de que tu suerte no es muy buena.
-Mi suerte era buena hasta que te cruzaste en mi camino!

Nick se rió de nuevo.

-Y ahora qué?! 
-Volviste a gritar.
-Suficiente, me voy.
-No, no lo harás.
-Quién me lo va a impedir?
-Yo.
-Y quién eres tú para impedirlo?
-Nick Jonas, un placer conocerte.

Y justo cuando terminó esa frase, terminó la distancia que nos separaba. Tomó mi rostro y me besó, todo esto en un segundo.

Al principio no sabía ni que pensar. Pero cuando me di cuenta de lo que sucedía, seguí su juego, recordé las ansias de besarlo que me habían atacado hace rato en la rueda, nuestros labios se movían con una sincronización increíble, como si estuviesen hechos para estar juntos. Entonces recordé porque estaba molesta y con un empujón me alejé de él.

-No.. Vuelvas.. A hacer.. esooo!

Esta vez las carcajadas de Nick llenaban todo a mi alrededor, no lo soportaba, estaba furiosa y su risa atacaba peligrosamente mi estado de animo. Era demasiado contagiosa, y antes de que pudiera reírme, me di vuelta y me fui comprar una bebida que me aclarara la mente.
Esa noche dormí con una sonrisa tonta al recordar el beso de Nick.

Es increíble como una persona se roba tus pensamientos en tan poco tiempo.

El era esa clase de personas.


Otro día comenzó, el sol no entró esta vez por la ventana, pero se anunciaba el comienzo de un nuevo día. 

Me levanté de la cama, y fui al balcón, el sol apenas estaba arriba y comenzaba a iluminar la playa.

Me vestí, tomé mi bicicleta y salí de la casa. 

Había unas cuantas personas en el muelle, pero prácticamente estaba solo. Aun era temprano, seguramente todavía no eran ni las 6am.

Me bajé de la bici, me quité mis sandalias y caminé descalza sobre la arena aun fría por la noche.

Seguí caminando con mi bici hasta dejarla segura en uno de los asientos de la Avenida.

Caminé, sintiendo el viento, el sol, y contemplando el inmenso azul que estaba sobre mi.

Estaba sentada en la orilla, las olas alcanzaban solo los dedos de mis pies cuando chocaban contra la arena mojada.

Estaba ensimismada cuando vi un bote acercarse.

El chico remaba de espaldas, y cuando se bajó para subir el bote a la playa, vi que era Nick.

Mi corazón dio un salto estúpido y sentí frío en el estomago. Me aclaré la garganta, y miré a otro lado, la idea era que Nick no viera que lo acosaba con la mirada,
pero fue prácticamente imposible cuando intenté verlo disimuladamente y el se reía alegremente.

Me quedé congelada al ver su risa, juro que en ese momento sentí que todo iba a menor velocidad.

-Por que intentas esconder que me veías?
- Nick, yo no...
-Es broma Miles.
-Lo... Lo sé –Reí nerviosa
-Y de nuevo mientes.
-Quien lo dice?
-Yo.
-Por que lo dices?
-Hay formas de reconocer cuando una persona miente. –No dije nada, Nickse sentó justo a mi lado en la arena- Y tu cuerpo no miente.


Seguía sin hablar, Simplemente no podía hacerlo, estaba congelada.

-No te niego que sabes disimular muy bien. Pero como ya dije, tu cuerpo te delata.
-Mi cuerpo?
-Tus mejillas. – Nick me miró a los ojos, sonrió de nuevo y volteó al mar- Siempre te sonrojas.
-Te recuerdo que te conozco desde hace poco.
-Me bastan las dos situaciones en las que he estado contigo para conocerte. – Nick volteó de nuevo hacia mi, sus ojos buscaban cualquier movimiento que intentara hacer- En la feria te vi enojada, vi como tus ojos reflejaban eso, y como tus mejillas cambiaban de color, y bueno, también te vi cuando estaba a punto de besarte, de nuevo vi tus ojos, y tus mejillas. Y por supuesto vi de nuevo cuando me empujaste y volvió la rabia. – Nick rió de nuevo mientras yo puse los ojos en blanco, subí las piernas y apoye mi cara en mis rodillas-

-Y como intentas evitar que hable de eso. –Su comentario me dio risa, sonreí y negué con la cabeza-
-De nuevo recosté mi cabeza en una rodilla pero esta vez viendo a Nick
-Te tengo una propuesta.
-Cual?
-Hagamos esto todos los días.
-Crees que no tengo otra cosa que hacer?
-Vamos Miley, si tuvieses algo mejor que hacer no estarías aquí.
-Me atrapaste, -Reí- pero que te hace pensar que quiero estar aquí contigo todos los días?
-De nuevo, tu mirada.

Estuvimos en silencio, escuchando el sonido de las olas al chocar con la orilla hasta que pregunté:
-Como lo haces?
-Hacer qué?
-Encantar a las personas.
-Te encante a ti?
-No se supone que sabes lo que pienso?
-Se que sientes. – Nick se puso serio, seguí viéndolo, no quería perderme ni un segundo de su teoría- Sé que te gusto, eso lo notaría hasta un ciego, lo sé por la forma en que me miras, por como te pones nerviosa cuando estoy cerca de ti. Y en este mismo instante te dejé sin palabras de nuevo.
-Te odio.

Nick soltó otra de sus risas despreocupadas y se levantó.

-A donde vas? – Pregunté dudosa.
-A desayunar, y tu vendrás conmigo.
-Pero...
-Shhh, vendrás conmigo.

Volteé a ver el bote de Nick junto a varios botes de pesca y luego mi bici fija con una cadena en el asiento que la había dejado.

Nick me ofreció su mano, esta vez la acepté sin dudarlo, me estaba acostumbrando a esto, su mano sobre la mía, sus dedos entrelazados con los míos, sus ojos mirándome, su risa encantándome.

El, enamorándome más en cada segundo.

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